América, Norteamérica, Sus viajes y experiencias

Ceviche, cultura y cócteles en Miami

Por: Rachel Lavin. 

¿No tienes tiempo de investigar antes de irte a Miami? Tienes suerte, me encargué de eso. Hace poco estuve en Miami y me quedé en un hostal boutique: el Freehand Hotel. Este hostal Tiene un bar muy popular, The Broken Shaker, en donde hacen cócteles con ingredientes frescos y tropicales (pepino, limón, menta, piña, vermut, etc.) a precios razonables −dentro de esta ciudad que no es muy económica−. Las habitaciones compartidas son básicas, con literas y cuestan treinta dólares por persona, incluyendo el desayuno. Las privadas son hermosas y cuestan alrededor de ciento cincuenta dólares la noche. El ambiente del lugar es especial: decoración bohemia, música chévere, hipsters por todos lados y una piscina donde puedes pedir un trago y una botana.

South Beach | Rachel Lavin
South Beach | Rachel Lavin

DIA 1

Di una vuelta para conocer el Hotel Faena−el original está en Buenos Aires− y este, que tiene un año, es igual de lujoso. Hay un bar al aire libre en la planta baja, con camareros profesionales, tragos y alguno que otro snack. El interior del hotel fue diseñado por Baz Luhrmann, el escenógrafo de la película Moulin Rouge. La música en el bar al aire libre era muy mediocre para un lugar tan especial. El detalle imperdible de la decoración es un esqueleto de un dinosaurio dorado dentro de un escaparate de cristal y sí, vas a querer tomarte una foto con él para tu Instagram. Estuve presente cuando hicieron un gran desfile para inaugurar el Faena Forum, un centro de arte con un edificio de Rem Koolhaas y es un must-see para los amantes de la arquitectura. Fue un evento sumamente alegre, música, baile, piñata y comida, una celebración de la mezcla de culturas como la africana y la caribeña de esta ciudad.

La bestia del Hotel Faena | Rachel Lavin
La bestia del Hotel Faena | Rachel Lavin

DIA 2

Misión: día de playa con un picnic de ceviche. Me fui con Citibike, el programa de bicis de la ciudad, a Chalan on the Beach. Por cuatro dólares se puede alquilar una bici media hora y dejarla en otro sitio. Me prepararon el ceviche para llevar, en diez minutos por quince dólares. Estuvo perfecto, ceviche al estilo peruano, con pan incluido y salsa de rocoto, picosito y sabroso.

En el sótano del Hotel Edition descubrí una especie de Disneyland nocturno para adultos y jóvenes. Hay una discoteca con hip hop y si no tienes ganas de bailar hay otras opciones: un boliche y una pista de hielo para patinar. Tiene letreros coquetos de neón, no cobran la entrada pero sí pagarás con tus ojos el trago. Como es costumbre en Miami, no te dan la opción de pagar propina sino que la agregan automáticamente, así que un trago de catorce dólares −razonable para esta zona− termina costando unos dieciocho dólares. Al despertarme un poquito cruda el día siguiente, fuí a The Market, en el lobby conseguí un donut de guayaba y queso. Swoon.

Los famosos edificios Art Deco de Miami | Rachel Lavin
Los famosos edificios Art Deco de Miami | Rachel Lavin

DIA 3

Llegué a un sitio que se llama Bodega, por sus famosos tacos y el speakeasy, detrás de una puerta secreta, no tan secreta. Me tocó llegar justo unos minutos antes que terminara la hora feliz, así que pedí unos tacos y un trago −bueno, dos−. Estaban ricos, sobretodo el de barbacoa. Las pantallas grandes pueden arruinar cualquier ambiente así, ¿estamos de acuerdo? Después, me perdí dando vueltas, entrando a bares de cócteles y hoteles, entre ellos el Regent, un bar elegante del Hotel Gale y el Raleigh, en donde disfruté de la piscina un rato.

El ceviche con palomitas de maíz de My Ceviche | Rachel Lavin
El ceviche con palomitas de maíz de My Ceviche | Rachel Lavin

DIA 4

Podrías quedarte en la playa todo el tiempo que estás en Miami, pero quizás tengas ganas de ver algo distinto o te toque un día sin tanto sol. Enel barrio histórico de Wynwood puedes caminar y ver las paredes con sus exuberantes murales y no hace falta gastar nada –créeme, después de unos días en esta ciudad tu cartera va a querer un descanso−. Si andas por ahí y no vas a Zak The Baker para probar sus famosísimos panes o galletas te perderías de un momento dorado de la vida.

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Mural en Wynwood | Rachel Lavin
Mural en Wynwood | Rachel Lavin