Tango secreto en Buenos Aires

Los invito a leer este post con banda sonora.


Todos saben que el tango es argentino, pero pocos están enterados que algunas zonas de Colombia se lo han apropiado y ahora hace parte de la cultura musical del país. Incluso algunas palabras del lunfardo se insertaron en la jerga colombiana como es el caso de “aguanta, bacan, boleta, billullo, cañar” entre otras. Antioquia, Risaralda, Quindio y Caldas son tan tangeros como lo son en el sur del continente.

          El amor por éste género en Colombia comenzó cuando de Argentina pasaban los discos por el norte rumbo a Estados Unidos que era donde los grababan. Otros dicen que llegaban los acetatos casualmente al país luego de haber sido distribuidos en España o Francia. El tango llegó a Colombia para quedarse. Lamentablemente el veinticuatro de junio de 1935 Carlos Gardel murió en un avión que salía del Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín.

         Encontré en su tumba, en el Cementerio de la Chacarita de Buenos Aires varias placas de colombianos en su memoria. Me acuerdo de mi abuelita mostrándome una foto de mi abuelo, diciéndome “¿no cierto que era tan pispo como Gardel?”. Tal vez por todo eso terminé en Buenos Aires buscando la calle corrientes tres cuatro ocho. Mi primer viaje internacional me reencontraría con nostálgicos sonidos de mi infancia.

Tumba de Carlos Gardel | María Antonieta García R.

    “Cuando llegués, toca a la puerta tres veces tres. Llevá tacones.” Me dijeron al recomendarme una milonga secreta cerca a San Telmo, una casa en donde se toca y baila tango pero no tiene permiso para funcionar como bar. La clave funcionó. Estaba oscuro, todos fumaban y bebían Fernet con gaseosa. Algunas mujeres tenían vestidos muy elegantes, otras estaban de jean y camiseta y las que no tenían tacones simplemente se empinaban para bailar. Había un bandoneón, un violín y un piano. Fue de los mejores conciertos a los que he asistido, no por la calidad de la música o su destreza, sino por la cercanía. Nos mezclábamos todos. Se extendió una mano frente a mí y la tomé. Le dije que no sabía bailar y aseguró que no tenía que saber. Realmente no tuve que hacer nada más que dejar mi peso en la punta de los pies.

Tango | María Antonieta García R.

        Estaba feliz hasta que un tipo me preguntó de dónde era y cuando le dije que de Colombia dijo las palabras “mágicas”: Pablo Escobar, cocaína, cocalombia. No sabía que sería la primera, pero no última vez, que en un viaje alguien las mencionaría. Es la conversación más trillada e incómoda, más deforme ahora por la Serie de Netflix, Narcos. Si quieres parecer un idiota frente a la mayoría de los colombianos: menciona el tema.

        El tango se escucha, se llora y se baila, merece cierto respeto. Lamentablemente no he encontrado en Colombia sitios así, aunque sí muchos para sentarse a tomar mientras ponen discos de acetato: El Barrio Manrique en Medellín tiene su propia Casa Museo Gardeliana y en el centro el punto de reunión de la bohemia paisa, el Salón Málaga en pleno centro de la ciudad. En Envigado sobresale el bar tradicional Atlenal (para aquellos que quieran ver una colección de discos y fotografías clásicas de fútbol y del Atlético Nacional). Y en Bogotá hay muchos sitios de tango pero el más tradicional es El Viejo Almacén, en donde se precian de tener la más grande colección de discos de tango del país.

Bar Atlenal en Envigado, Colombia | María Antonieta García R.

        En la milonga secreta disfruté de una noche como a la antigua en una de las ciudades más grises y encantadoras de latinoamérica. A Buenos Aires le pasa como a Medellín o Bogotá: son incomprendidas y juzgadas por unos pocos, cuando en realidad son tómbolas en donde hay sitios increíbles, como la casa del tango secreto a la que llegué por casualidad. Amé la ciudad de los pobres corazones como la llamaría Fito Páez o la ciudad de la furia, Gustavo Cerati. Mi conexión como la de muchos latinos con Argentina es también musical, el rock en español argentino en su mayoría tiene letras que más parecen poemas, justo como pasa con el tango; letra, atmósfera, nostalgia y romanticismo compartido. Esos sentimientos que seguramente nacen de la misma frustración: amar un país que a veces traiciona.

Milonga y tango secreto | María Antonieta García R.