San Francisco y los dioses de la comida

Por: Rachel Lavin. Austin, Texas

Me enviaron a San Francisco (Estados Unidos) por trabajo y me reservaron un vuelo a las cinco de la mañana de manera que no iba a dormir o perdería el vuelo. Soy como un búho y nunca me levanto a tiempo. “Usaré millas para ir unos días antes para disfrutar de la que considero la ciudad más hermosa de Estados Unidos.

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Golden Gate, San Francisco, California | Rachel Lavin

     Todos saben lo difícil que es conseguir reserva en el State Bird Provisions, así que me sorprendió conseguir una para cuatro personas. “Los dioses de la comida están de tu lado,” me dijo una amiga, “nadie consigue mesa y la conseguiste un día antes”. Así empezó mi viaje en San Francisco: con una cena muy entretenida en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, en donde hasta los camareros parecen estar pasándola muy bien. Lo más divertido de State Bird es que llevan a la mesa carritos con la oferta gastronómica, como si fuera dim sum (un plato cántones) y así uno sabe si algo lo tienta visualmente antes de pedirlo (también están los precios). Se puede ir probando pues la mayoría son platos pequeños. Hay combinaciones sorprendentes y deliciosas así que si uno se va de State Bird Provisions sin probar algo nuevo, todo se hizo mal. Recomiendo la lista de té, había uno que cosecharon a machete sobre un caballo y no es mentira. El presupuesto es de cuarenta o sesenta dólares por persona. En caso de que no estén de tu lado los dioses y no consigas mesa, la ciudad está llena de ofertas.

Herbal rice salad de Farmhouse Thai | Rachel Lavin

     El día siguiente también tuve suerte, mi gran amiga y anfitriona para este viaje, Kristin Plater, canta todos los miércoles en el lobby del Hotel Carlton. Es un happy hour musical en el que toca un artista local cada día de la semana, de cinco y media a seis y cuarto de la tarde, además ofrecen vino gratuitamente.

      No se puede ir a San Francisco sin probar el burrito, ícono gastronómico de la ciudad. El mejor lugar es en el Mission District, el barrio hípster y latino. Un lugar lleno de almacenes con objetos artesanales, comida avant-garde y hasta un restaurante con comida de la Isla de Guam. Allí cené un burrito en La Taquería, un restaurante popular y sencillo: por siete o nueve dólares se puede disfrutar de un burrito gigantesco con todo lo que uno quiera: carne, fríjoles, pico de gallo, aguacate y/o queso.

      Es difícil evitar una visita gastronómica al mercado Ferry Building y es una delicia. Atrás del edificio hay una vista espectacular de la bahía y de ahí se puede tomar un ferry a otra parte como Oakland (en donde se puede ver el movimiento más hipster de la ciudad). Adentro del Ferry Building hay una plaza de comidas con una impresionante variedad así que es mejor ir dispuesto a comer de veras.

En Tartine Manufactory, la panadería | Rachel Lavin
En Tartine Manufactory, la galería | Rachel Lavin

     Finalmente San Francisco se puede despedir con una visita al Tartine Manufactory. Allí se puede conocer el proceso de elaboración de panes, postres e incluso objetos artísticosEste es un edificio trasparente en el cual se pueden ver los hornos en donde se hacen los famosos goodies de esta panadería. Luego se puede visitar una galería, una prensa en donde hacen y venden arte que se hace ahí mismo o una tienda del famoso Heath Ceramics.

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En Tartine Manufactory | Rachel Lavin

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