Con los esquís en la mano en Andorra

Para muchas personas alrededor del mundo el año no está completo sin las vacaciones de verano en un balneario en la playa y las vacaciones de invierno en un resort de esquí en la montaña. Este año espero adherirme a esta filosofía, comenzando por la montaña.

    La gran mayoría de resorts para esquiar en Europa están en Suiza, Francia, Italia, Alemania, y Austria, los Alpes. Sin embargo, el pequeño principado de Andorra, en los Pirineos, también es conocido por sus resorts. Al principado solo se puede llegar por tierra desde Barcelona o desde Toulouse. Desde el aeropuerto se puede tomar un bus que hace paradas en todos los pueblos camino a Andorra la Vella, capital del principado. El viaje al atardecer en un día soleado resulta en un paisaje hermoso. La silueta nevada de los Pirineos en el horizonte es un espectáculo digno de incluir en la lista de paisajes para ver antes de morir.

     Soldeu, es la segunda parada del bus desde Toulouse. El pueblo es pequeño, pero hay suficientes lugares para alojar a turistas, mercados, restaurantes y tiendas para comprar o rentar el equipo necesario para esquiar. Sobresale el número de turistas del Reino Unido y Rusia.

     Esquí – deslizarse por las laderas de una montaña nevada. Hay quienes no recuerdan como es comenzar desde cero y por eso van a decir que hacerlo es fácil. La verdad es otra, usar esquís no viene naturalmente incluido en nuestro sistema, es fácil perder el control de la velocidad. La magnitud de la montaña puede ser abrumadora, pero no hay que perder la esperanza. En dos días se puede avanzar con algunas lecciones básicas –No hay otra opción, sólo tengo dos días.

     Primer día, aprender a frenar y acostumbrarse a los movimientos restringidos por los esquís. Tres horas de clase privada. Una vez dominados los aspectos fundamentales llega el momento de enfrentarse a la montaña. Aunque las pendientes están claramente demarcadas (azul, verde, roja, negra, en orden de dificultad), la montaña no deja de ser imponente. Sin embargo, con un poco de confianza en las habilidades adquiridas durante el día, no queda otra opción más que aventurarse a las desconocidas pendientes de menos dificultad.

      Termina el día y la pista de regreso a la base es de baja dificultad (verde). El primer tercio de la pista me deslizo sobre la nieve con suficiente control. Pero es en el siguiente trayecto cuando ‘comienza el santo a padecer’. Me acerco a una pendiente más pronunciada, en una curva y es acá donde pierdo el control y me doy cuenta del desgaste físico y mental. La ansiedad toma el control y no hay forma de regresar al nivel donde puedo tomar la góndola fuera de la montaña. En ese momento comienzo a descender la montaña con los esquís en la mano.

     A unos minutos de comenzar el descenso a pie y una vez superada la curva, tengo una nueva realización, me va a tomar horas bajar de esta forma. En el segundo intento, y con los esquís nuevamente en su lugar, llego a la base de la base de la montaña y a una merecida taza de chocolate caliente. El segundo día es más fácil, es cuestión de práctica y de confianza.

      El lugar donde rentamos el equipo fue Sports Calbó, quienes tienen promociones para rentar por adelantado en Internet así que vale la pena hacer la reserva con tiempo. También tienen convenios con algunos hoteles y hospedajes que dan entre el diez y el quince por ciento de descuento. De restaurantes que recomiendo están Fat Alberts, la comida es buena y las porciones generosas. Mi recomendación es ¡no pedir entrada! para muchos es imposible terminar el plato principal luego de comer una entrada. Las costillas son deliciosas, o la pizza con costillas. El ambiente es una mezcla entre Británico y Americano.

Volviendo al deporte y a viaje a Andorra, como es de esperarse, hay muchos gastos asociados pero en mi opinión vale la pena. Estar en la montaña es fantástico: el aire, la nieve, las cimas de las otras montañas y el cielo. Con un poco más de tiempo y algunas clases es posible atacar pendientes más desafiantes. Tendré que esperar a la siguiente temporada de esquí. Por ahora, ¡a planear el verano en la playa!

Por: Silvia Ardila, colombiana actualmente viviendo en Lóndres y próximamente en Los Ángeles, USA. 

Tolousse | Silvia Ardila