Caos y perfección en Roma

Así el turista esté preparado para la comida, las ruinas arqueológicas y la ciudad del Vaticano, Roma supera la imaginación. Una atmósfera teñida con un sol naranja, música callejera, romanticismo, espiritualidad y un público de esculturas -que observan pacientemente cómo pasa el tiempo-, hacen de Roma esa ciudad soñada que no decepciona sino qué como el gelatto, siempre antoja de más.

Roma tiene placas y avisos que anuncian monumentos que se quedan cortos para todo lo que dejaron casi tres mil años de historia. Miles de personas se dan cita en la ciudad madre de las ciudades, de la política, de las instituciones occidentales para darse cuenta cómo nuestro pasado confluye y coincide, cómo se asemeja nuestra modernidad, cómo existe aún desarrollo, conflictos políticos, efervescencia cultural y circo. Todo reunido en edificios, museos, ruinas, monumentos, fuentes y panorámicas, acompañadas de arte, música, olores y sabores que esculpen recuerdos como las piedras que hoy decoran la ciudad pero tienen mucho que contar.

El Foro | María Antonieta García R.

Hordas de turistas llegan a Roma buscando esa magia, por eso es recomendable ir a ciertos lugares turísticos en un tour organizado que garantice las entradas y el acompañamiento del guía, pues ver y no entender lo que se observa sería como perderse de la esencia, las historias de la ciudad. Otros son para ir solo y perderse, como el barrio Trastevere que tiene cuentos de fantasmas, amantes, héroes y asesinos.

La ciudad de las ruinas y de las iglesias -en donde es indispensable entrar cubierto por respeto a las reglas que tienen los edificios propiedad del Vaticano-, de imágenes religiosas, de personas orando e incluso de dichos alusivos a la religión. Como tal, ofrece a creyentes y no creyentes una experiencia única, más aún cuando el turista tiene la suerte de coincidir con la salida del Papa en la plaza de San Pedro o de asistir un jueves o viernes santo. Uno puede sentir cómo casi por el solo hecho de pisar el Vaticano puede quedar libre de pecado.

El Coliseo | María Antonieta García R.

Edificios monumentales, galerías de arte exquisito y espacios en donde la fe está viva, eso es común en Roma y no solo la católica; En la Basílica de San Pedro se puede topar el visitante católico con un rabino, un monje budista, una mujer musulmana y más. Es un lugar de encuentro de culturas, religiones y maneras de pensar ya que sus puertas están abiertas a todos. Nadie, sea de la religión que sea, debe perderse la maravilla arquitectónica de más de dos hectáreas de superficie decorada con las más bellas obras de arte como La Piedad de Miguel Ángel que simplemente da ganas de llorar.

“Dios” no se equivocó en escoger el Vaticano como ciudad para su sede. Incluso en Roma el caos parece funcionar a la perfección, no solo por ser obra divina sino también porque en algún momento se vuelve anécdota, esa que todos los que han ido Roma y se han enamorado de ella, van a comprender.

El Vaticano | María Antonieta García R.