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Los Bunkers del Carmelo en Barcelona

Uno de los planes más económicos que se pueden hacer en Barcelona es visitar el mirador que existe en una antigua base antiaérea de la Guerra Civil Española en el barrio del Carmelo. No es el menos frecuentado por turistas pues cada vez se conoce más y su popularidad va en aumento, los bunkers de Barcelona son ahora destino turístico.

Declarado como Patrimonio Histórico Español, está ubicado en la cima del Turó de la Rovira y es fácil llegar en transporte público y caminando. Muchos no conocen la historia que guarda el sitio, pero el Museo de Historia de Barcelona en el 2006 instaló carteles informativos que pueden impactar al visitante. El atardecer lleno de colores devuelve la paz como el tiempo a la ciudad de Barcelona.

Los bunkers|María Antonieta García R.
Atardecer desde Los Bunkers.

Los Bunkers como se le conoce popularmente, era uno de los dos pilares de defensa antiaérea cuando Barcelona sufría de ataques y bombardeos durante la guerra civil. Bombardeos que se lanzaron con el objetivo de aterrorizar a la población; casi doscientas bombas cayeron sobre la ciudad. Es inevitable mirar el horizonte e imaginar otro panorama en el treinta y siete. Se aplaude la recuperación del lugar y actual uso (en 2011 se reinauguró), ya que un sitio estratégico para la guerra resulta hoy estratégicamente perfecto para un picnic.

Llama la atención encontrar baldosas y paredes, restos de casas y se puede suponer que eran construcciones de los soldados que allí vivían, pero los cañones fueron retirados en 1950 y en esta misma época comenzó la urbanización ilegal. Lentamente fueron organizándose casi quinientas barracas hasta que se conocía como el barrio de los cañones. Años después consiguieron acueducto y alcantarillado, pero debido a los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 el Ayuntamiento les cambio las barracas por casas y el lugar quedo abandonado.

Los bunkers|María Antonieta García R.
Vista de Barcelona desde Los Bunkers.

En invierno se siente un viento helado, ¿cómo sobrevivían los soldados? En primavera es más agradable la visita. Se puede ir a cualquier hora del día pero la mejor opción es ir en la tarde para ver el atardecer, el cielo y la ciudad siempre regalan una vista panorámica espectacular. Afortunadamente en el cielo de Barcelona hoy solo se ven volar pájaros y aviones que dejan huellas blancas como estrellas fugaces.

Más información de los Bunkers: http://museuhistoria.bcn.cat/es/node/371

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La vanidad de Berlín

Una ciudad de historia y marcas de guerra. También nueva y reluciente, esa es Berlín. Seduce y confunde. Tiene un encanto inigualable, el urbano, el underground, ese que se respira en un ambiente bohemio y vanguardista como el de Williamsburg en Brooklyn, Nueva York. Pero algo no encaja en el centro y se adivina la sensación generalizada cuando mencionan la palabra ‘falso’, fake o falsch para acompañar la historia de la ciudad.

La mayoría de la gente parece sacada de una revista de modas vintage, sobresalen los no intencionales y ahora glamourosos neopunks, adolescentes en patinetas ochenteras con una cartera de marca y tenis de colores ácidos y supermodelos en cualquier esquina fumando un cigarrillo casual, pareciendo posar con su actitud descomplicada. Ofrece miles de ciclorutas, comida deliciosa y claro, cerveza y adictivo currywurst. 

Berlín|María Antonieta García R.
Berlín.
Berlín|María Antonieta García R.
Esculturas en Berlín.

En la capital de Alemania respiré libertad, pude tomarme unas cervezas caminando por ahí como en los viejos tiempos, sin miedo a una multa o llamada de atención por no tomar dentro de un bar. Incluso vi que unos chicos pasaron fumando marihuana frente a policías sin que estos se inmutaran. Tal vez por un pasado represor, la ciudad ahora tiende a apoyar la libre expresión, o al menos eso sentí en los escasos cinco días de mi viaje.

Es una ciudad que, sin vergüenza, muestra sus secretos pero deja que uno llegue a ellos por casualidad; entré por error a un pasaje comercial que más tarde asocié a un hecho lamentable. Era un antiguo conjunto cerrado. Algunas fachadas tenían azulejos, jardines, balcones y sótanos con misteriosas ventanas al exterior que me obligaron a husmear. Un viejo barrio judío en donde se localizaron refugios donde retenían gente que llevarían rumbo a los campos de concentración, este lugar ahora es un pasaje comercial de tiendas de moda.

La escuela de restauración de bienes italiana se enfoca en las técnicas y procedimientos para conservar bienes culturales respetando el original y el paso del tiempo, la pátina e incluso intervenciones anteriores que tuvieran especial valor histórico o estético. Se niega la reconstrucción completa alegando que atenta contra el criterio de autenticidad. En Berlín la mayoría de restauradores tienen otros criterios; las edificaciones están reconstruidas hasta un noventa por ciento. Se ven catedrales inmaculadamente blancas con un par de gárgolas negras, seguramente las únicas ‘sobrevivientes’ a alguna bomba o incendio, lozas perfectas y a unos cuatro metros de altura algunas con hoyos dejados por las balas. Esto genera una distorsión en la interpretación, sobre todo para incautos observadores.

Berlín|María Antonieta García R.
De los pocos edificios en donde se ven las marcas de guerra.

Sobresale la energía y tenacidad alemana para reconstruir sus ciudades y recuperarse a la destrucción física y emocional luego de dos guerras mundiales. Después de la guerra, quedaron vivas sobretodo mujeres y gracias a que ellas rescataron piedras y esculturas no se perdieron elementos entre los escombros. Es importante la reconstrucción en la postguerra para ayudar a la recuperación psicológica de la población, pero el peligro está en que lo que pasó podría también llevar al olvido. Se debería valorar la ruina en un proceso en el que debería estar implícita la compresión y la recordación de los hechos, para invitar a la reflexión y evitar la repetición de situaciones similares. Sin embargo, por suerte se ven numerosas manifestaciones artísticas contemporáneas en la ciudad, que cumplen la función de cuestionar y recordar.

Berlín|María Antonieta García R.
Calles de Berlín.
Berlín|María Antonieta García R.
Stolpersteine, piedras con las que te tropiezas.

Berlín parece y no, parada en el tiempo. Tiene la combinación híbrida que esconde un pasado oscuro, se esfuerza por educar a las nuevas generaciones pero sus reconstrucciones no les permiten imaginar qué es la destrucción, lo que visualmente les ayudaría a entender la guerra. Es el caso de uno de los pocos edificios que se dejaron intactos, la Kaiser Wilhem kirche, iglesia curiosamente acompañada de un nueva a su lado. No es de pretender que se deje en ruinas todo, pero reconstruirlo tampoco, ideal un punto de equilibrio.
Un lugar llamó en especial mi atención. El monumento en memoria de las víctimas de la segunda guerra mundial. No sé qué pensarán los judíos del Monumento del holocausto, en alemán Denkmal für die ermordeten Juden Europas, pero parece un parque raro y no un monumento de uno de los episodios más macabros de la humanidad. Es interesante que sus constructores hayan pretendido que el visitante se lleve su propia interpretación a partir de su experiencia, pero por lo general será de esparcimiento. Cosa que no ocurre con las Stolpersteine, piedras con las que te tropiezas. Son obra del artista alemán Gunter Demnig y se encuentran en varios lugares de Europa, pero la mayoría en Alemania. Son pequeñas baldosas incrustadas en la mitad de los andenes con una lámina de metal y realmente se encuentran al tropezar con ellos. Obligan a inclinarse a ver con qué se tropezó uno y simbólicamente nos obliga a hacer una reverencia. Tienen grabados los nombres de las personas que murieron en la guerra. Fecha de nacimiento, de muerte y el campo de concentración. En una caminata por la ciudad se ven tantas lozas como piedras de la calle y nos recuerda que caminamos entre fantasmas.

Berlín|María Antonieta García R.
Monumento en memoria de las víctimas de la segunda guerra mundial.

Quisiera explorarla más y fundirme con la gente en una exhibición o película en antiguo teatro de la parte Este, conocer turcos en el tradicional bar Tristeza en Neukölln, comerme otro delicioso strüdel en un restaurante de barrio -donde no entienda la carta pero cualquier cosa que pida sea carne-. Quiero volver a admirar el alucinante arte urbano de todas las esquinas y los restos del muro de Berlín, quiero volver a esta ciudad llena de enigmas y lugares sugestivos. Se deben exhibir con naturalidad las marcas y rastros de guerra, como las arrugas y las cicatrices de la piel. Berlín es un destino imperdible porque es una ciudad maravillosa pero más que eso, cuna de arte contemporáneo con una verdadera función social, se debe visitar para conocer mejor la naturaleza e historia humana.

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Picurt, un festival de cine de montaña en Cataluña

En junio se celebró el Décimo Festival de cine de montaña Picurt en la Seu d’Urgell. Es un festival que reúne las mejores películas y documentales relacionadas con las montañas, los deportes extremos y la vida rural. El último día se propició un marco ideal para despedirse con alegría de la muestra con actividades que son solo un ejemplo de la gran oferta cultural que este festival encierra aparte del que se relaciona con el séptimo arte.

Performance “L’Ofrena”

Desde las calles de Ortedó comenzaron a oírse a lo lejos una trompeta y un saxofón. Los visitantes comenzaron a dirigirse casi hipnotizados hacia el bosque, mimetizándose con la original performance musical en contacto con la naturaleza. Los músicos se dejaron ver entre las ramas, caminaron conduciendo a la gente que los seguía al “escenario”, en un claro del bosque. Un actor citó poemas de Joan Brossa acompañados de una música experimental con toques de jazz. Una mujer cautivó con su danza a los espectadores. Terminaron la muestra dando rosas a los asistentes, que las dejaron en los árboles como un acto simbólico, una ofrenda de amor y respeto a la naturaleza mientras los músicos tocaban la melodía “Las flores del Canigó”, que según Narcis, el trompetista, es “la canción de la montaña emblemática para los catalanes”. Afloraron sonrisas y lágrimas, y los asistentes catalanes entonaron con los músicos, definitivamente el momento más emotivo del festival.

Concierto de jazz experimental en el bosque|María Antonieta García
Concierto de jazz experimental en el bosque.

Narcis también contó sus sensaciones luego de la performance: “Mi pareja ha sido jurado de las películas así que me he metido bastante con el tema de los cortos y Arnau ha organizado este acto de despedida,  rodeado de músicos que vienen de jazz así que el tema de los efectos sonoros e improvisación los tenían. Un actor con unos poemas de Joan Brossa fantásticos y una bailarina que ha hecho los movimientos del bosque y nosotros íbamos acompañando, y al final pues hemos quedado con la escena de la ofrenda de las flores y la melodía de las flores del Canigó, una montaña emblemática de los catalanes en el oriente del Pirineo”.

Trompetista.

Música folk: grupo “Daura”

La música siguió siendo protagonista del día, a las dieciocho horas las calles del pueblo se llenaron de música folclórica catalana. Los asistentes pudieron sentir el alma de la zona y en algún momento el ambiente pareció incluso remontarse a una época medieval. Dos músicos, una mujer con acordeón y un hombre que alternaba la pandereta, el clarinete y el flaviol animaron la tarde, incluso invitando a la gente a bailar danzas tradicionales, en las que participaron activamente los niños.

Concierto de folclore|María Antonieta García
Concierto de folclore catalán.

Cena de la vaca bruneta dels pirineus

Al caer la tarde, junto a las letras de “Artedollywood” que decoraban la montaña imitando las famosas letras de la meca del cine, se disfrutó de la cena. Picurt también es la vaca, la vaca a la que se le debe la comida de casi cuatrocientas personas y representa a todos los animales de montaña y la naturaleza que provee de alimento a los habitantes de toda la región.

El plato de carne se acompañó de trinchet, hecho de col y patata y típico de la zona, una copa de vino, cerveza artesanal Picurt y un postre. Se preparaba el ánimo para despedir el festival, la invitación fue abierta y todos disfrutaron de comida de primera calidad, con la colaboración de Mafriseu, carne con IGR (indicación geográfica protegida).

La vaca|María Antonieta García
Asado de la vaca en cierre del festival Picurt.

Clausura y fiesta 

Luego de la cena y un café se dio inicio a la clausura del Festival de Picurt, a las diez de la noche se hizo la entrega de los Premios Gall Fer y se le hizo un reconocimiento Gal FerrJordi Cadenas. Se proyectaron varios documentales: “Ella, la vall”, “El sendero luminoso”, “Zebra”, “Cailleach”, “Pecheur du tarn”, “L’ou de fabergué” y el coro “Noves góspel” deleito a los asistentes con un sentido concierto de mujeres. Para cerrar, una fiesta en una calle del pueblo con concierto en la plaza mayor del pueblo de Artedó.

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Miedo: El cuarto inquilino

Angélica no sabía que al alquilar una habitación en Barcelona compartiría apartamento no con dos, sino con tres inquilinos. No habría sido problema, de no ser porque el tercero era invisible.

     Llegó luego de un largo trayecto en metro, hasta la estación de Sagrada Familia. Decidió que lo primero que haría al instalarse sería botar una de las pesadas maletas. Dejó sobre la cama su cuaderno, salió un segundo y el cuaderno ya no estaba. Revolvió la habitación y no apareció. El cansancio le había jugado una mala pasada.

     Los tres cenaron, Angélica confirmó que había elegido bien a sus compañeros de piso, amantes de la pasta como ella, rieron hablando de recuerdos de la Bogotá de los noventa. Recordaron bares que visitaron en su adolescencia, cuando la ciudad efervecía y sus hormonas con ella, tenían un pasado y amigos en común. Sandra y Arturo llevaban quince años viviendo en Barcelona y le advirtieron que las experiencias y gente que conocería la atraparían lentamente, cada vez sería más difícil desprenderse del ritmo barcelonés.

     Entrada la madrugada, Angélica encontró bajo su almohada el cuaderno perdido días atrás. Lo abrió y la inundó el miedo. En la primera página escrito con crayola, en letras chuecas e infantiles, se leía “bienvenida”. Cerró y abrió el cuaderno y los ojos para asegurarse de estar leyendo bien. Sabía que no habían sido sus compañeros. No iba a alimentar ideas irracionales, dormiría sola y ellos ya estaban dormidos, así que tenía que tranquilizarse. Sin embargo, por muy atea que fuera, rezó un padrenuestro, o lo que recordaba de él.

     Los días trascurrieron normalmente y Angélica olvidó aquella particular bienvenida. Una noche sintió que reposaba algo muy pesado sobre su pecho, sus cuerdas vocales se paralizaron del miedo, luego de unos minutos el peso se disipó pero sus oídos e imaginación estaban disparados. Por su mente pasaron reproches “¿por qué no soy practicante de cualquier religión?, ¡cualquiera!”. Hasta las ocho de la mañana pudo levantarse, debido al invierno amanecía muy tarde y no era una posibilidad pararse de la cama en la oscuridad.

      −Mija, eso le pasa a las personas que no rezan.

      −¡Ay mamá! Si no he hecho más, ¿le preguntas a Claudia por el teléfono de la bruja para que me diga qué hacer?

  −Su papá le manda a decir que eso se llama parálisis del sueño. Que no es nada sobrenatural.

    −No sé, bueno yo busco en Internet. –Resignada, descubrió que Google sabe más de fantasmas y brujas que el mismísimo demonio.

     Tecleó “parálisis del sueño” y confirmó que se trataba de un fenómeno cerebral que no tiene nada que ver con fantasmas. Se relajó y esa noche les comentó a Sandra y Arturo lo sucedido y se rieron, asegurando que en caso de tener un visitante fantasma le cobrarían el alquiler. Llegaron a la conclusión que todo era fruto del estrés por el cambio de país. No obstante, Angélica siguió las recomendaciones que encontró, puso una vela blanca, unas tijeras bajo la cama y vinagre con sal marina. No obstante, varias noches más sufrió la visita de aquello que le oprimía el pecho, tuvo pesadillas y encontró dibujos indescifrables en su cuaderno.

      −¿A ustedes los han espantado en este apartamento? –Le preguntó a su compañera de piso con la esperanza de oír una negativa.

      −Pues ya que lo mencionas, la viejita del frente me contó hace años que acá vivió una familia que se trasladó a Inglaterra y el niño se desapareció antes del viaje, lo buscaron meses pero nunca se supo de él.

      El ascensor estaba dañado y cuando llego Angélica al edificio se encontró a la viejita del frente, quien le pidió que le ayudara a subir los paquetes del mercado. Tomando confianza le comentó que vivía allí desde hacía un mes y que estaba sintiendo una presencia en su habitación. La vecina respondió con una sonrisa diciendo que no tenía idea de qué hablaba. Ella seguía luchando contra la idea del fantasma inquilino pues estaba aterrada y se tranquilizó con la respuesta de su vecina, de hecho se avergonzó con ella. Todo se debía al cambio de ciudad y le ayudaban las gotas de valeriana a conciliar el sueño.

     Pasaron varios días y una noche sintió algo frío trepando por su cuerpo, levantó las cobijas tranquilamente. Dos ojos oscuros, muy abiertos, la miraban fijamente asomándose en la oscuridad.

Título: Autorretrato de cuando era niño. Autor: Agustín Barrera. Técnica: Acrílico sobre lienzo. Estudiante del taller de artes plásticas y visuales del “Centro día, años dorados”. Exposición artística en el Museo de la Sociedad de Cirugía de Bogotá.
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Libertad y viaje

Los seres vivos tenemos la necesidad biológica y vital común de la libertad para poder conservar la salud física y mental. Desmond Morris en su libro El Zoo Humano expone esta teoría. 

Podemos conseguir esa sensación de libertad a partir de pequeñas exploraciones, de la imaginación y la inventiva, y los viajes físicos y metales. Esas exploraciones son y serán nuestras salidas o terapia para la inminente neurosis e incomodidad del mundo moderno.

El autor del libro asegura que el ser humano se jacta de vivir en una jungla de asfalto, pero ni siquiera somos libres como se vive en la jungla. Vivimos en caos permanente igual que los animales cuando se encuentran en condiciones extremas como la cautividad. Contamos con ventajas, como que tenemos solucionadas nuestras necesidades básicas, pero contamos con problemas sociales y psíquicos cada vez más complejos relacionados a la frustración y a la superpoblación, entre otros, porque no hemos evolucionado genéticamente a la misma velocidad que nuestro número poblacional.

Sobrevivimos porque tenemos fuerza e ingenio y porque suplimos la necesidad de estímulo. Como los animales en el zoológico, para no morir o enloquecer, tenemos que sentir estímulos en todos los ámbitos de nuestra vida como en el trabajo, en la actividad social y las relaciones, en hábitos y divertimento. Se puede insertar el viaje en esos estímulos necesarios para vivir, el viaje vacacional, ritual, o de escape: la actividad que incita a tal punto nuestra mente, que frena o demora la neurosis que nos podría generar vivir la jaula que supone el espacio y nuestra sociedad actual.

Empezamos siendo simios libres, continuamos siendo casi simios pero estamos al borde de la autodestrucción, recurramos a la libertad del viaje como una salida y remedio. El viaje: por el parque, en auto a un pueblo cercano, en avión a otra ciudad o país, el viaje largo, el aventurero, el viaje intelectual e imaginativo. Así haremos de nuestra estadía en esta jaula autoimpuesta algo más sano y esperanzador.

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Arqueología cerca de Barcelona: Ampurias

Los turistas que llegan a Barcelona no se imaginan los tesoros arqueológicos que guarda la Costa Brava. El más importante es Ampurias o en catalán Empúries, donde yace la entrada de la cultura greco romana a la península Ibérica y se encuentra sobre el golfo de las Rosas, declarado como UNESCO como uno de los más bellos del mundo.

Apartes de la historia de Ampurias

Esta zona de la Costa Brava, llamada así por un periodista en 1908 para referirse la zona costera que comienza en Blanes y termina en Portbou, estuvo habitada desde el siglo VII a.C. por indígenas que vivían en elevaciones del terreno. Uno de esos asentamientos de la Edad de Hierro, estaba ubicado donde hoy está el pueblo de San Martín de Ampurias y mantenía comercio con etruscos, fenicios y griegos. Estos últimos, en la primera mitad del siglo VI a.C. fundaron la Palaia Pólis en ese asentamiento y luego la Néa Polis, que es lo que hoy en día se puede visitar en este yacimiento arqueológico. La influencia griega en los indígenas de la zona, los indiketes, dio paso a la cultura ibérica.

L'Escala|María Antonieta García R.
La costa de L´Escala.

La ciudad griega fue fundada en 575 a.C. por los griegos del Focea (actual Turquía) con un objetivo comercial, como puerto mediterráneo occidental, de hecho el nombre significa en griego mercado y puerto de comercio. Luego fue capital romana, en latín Emporiae, desde el siglo IV a.C. una ciudad muy importante, de hecho de allí viene el nombre de L´Empordá, que actualmente denomina la zona y fue base del municipio de L’Escala (en Gerona).
En el 218 a.C., durante la Segunda Guerra Púnica, el ejército romano llegó a Empúries queriendo cerrar el paso a las tropas cartaginesas. Estos últimos, se instalaron en Hispania mientras Aníbal y sus elefantes seguían su camino a Roma. Este fue el primer lugar al que llegaron los romanos en la Península Ibérica en donde convivieron con los griegos hasta que estos últimos se romanizaron. Mientras tanto, los romanos seguían imponiéndose en otras zonas como en Gerunda (Girona), Barcino (Barcelona) y Tarraco (Tarragona). Debido a esto lentamente Ampurias fue olvidándose y en el siglo III d.C. ya estaba abandonada por completo.

Ampurias|María Antonieta García R.
Escultura de Esculapio en Ampurias.

Tras la invasión árabe y la recuperación franca (siglo VIII), se convirtió en la capital del condado carolingio y luego en el siglo XI del condado medieval hasta que el conde trasladó la capital a Castelló. Desde ese momento la ciudad pierde importancia y se vuelve núcleo de pescadores para terminar siendo en el siglo XVI el pueblo de la Escala, situado a un kilómetro al sur del yacimiento arqueológico.

 

El yacimiento arqueológico

Las ruinas se comenzaron a excavar en marzo de 1908 tras la iniciativa del arquitecto modernista Puig i Cadafalch y aún hoy continúan las investigaciones. Lo que se puede apreciar de la ciudad romana es tan solo un 25% de lo que hay por excavar. En 1926 se empezó a construir el Museo Monográfico y Centro de Investigaciones, lo que impulsó el turismo y la protección de este patrimonio. Hoy el centro de investigaciones, que se encarga de la difusión y conservación de los bienes y lugar, hace parte del Museu d’Arqueologia de Catalunya, en el que sobresalen mosaicos de las viejas casas y la sala de la escultura de Esculapio.

Ampurias|María Antonieta García R.
Yacimiento arqueológico de Ampurias.

Las ruinas que se pueden apreciar corresponden a la neápolis, fundada en el 550 a.C. y por eso, lo que se ve corresponde a las épocas republicana, imperial y alto medieval. Lo más antiguo está aún en el subsuelo y sólo en contadas zonas se hace visible por excavaciones que se hicieron en los años ochenta. La ciudad nueva estaba rodeada por una muralla que al oeste separaba la ciudad ibérica de Indika. Lo que más llama la atención durante la visita, aparte de las casas civiles, es el recinto del dios de la medicina; construcción que funcionaba como centro medicinal, terapéutico y religioso edificado en honor a Asclepio. Allí se encuentran cisternas en donde se almacenaba agua y un pozo abierto que posiblemente contenía serpientes consagradas al dios de la medicina. Llama la atención la escollera helenística de 82 metros de longitud, construida al parecer en el siglo I a.C., las termas romanas del siglo IV d.C. y la basílica paleocristiana en medio de un cementerio.

Para la visita a las ruinas arqueológicas y al museo habrá que contar con aproximadamente hora y media de tiempo (luego de un viaje de aproximadamente dos horas desde Barcelona) y se debe reservar con anterioridad la guía, que posiblemente sea una carismática persona vestida con una túnica griega. Es importante hacer la visita en compañía de un guía pues debido a que muestran restos griegos y romanos de diferentes momentos, es confusa su apreciación. Las ruinas se encuentran en buen estado de conservación pero los recursos explicativos no son muy fáciles de comprender.  Es fundamental el apoyo del museo para completar la visita, pero hace falta investigar un poco antes de visitar el lugar para poder entender completamente la historia y el contexto de estas interesantes ruinas grecorromanas de la Costa Brava, destino obligado.

Para más información visite la página de turismo de L’Empordá, la sección cultural de la página oficial de Turismo en Cataluña o la página del Museo Arqueológico de Cataluña.

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Mercado La Boquería en Barcelona

Oficialmente se llama el Mercado de San José pero se conoce como La Boquería (sin tilde en catalán). Nació como un mercado ambulante en las Ramblas y hoy también es una atracción turística en Barcelona imperdible y muy agradable para todos los sentidos. 

Fue declarado por la CNN como uno de los diez mejores mercados del mundo, también se conocía como el Bornet o mercado de la paja y en la zona antiguamente se vendían productos desde 1217. Lentamente se fue estableciendo la venta de paja y de cerdos al aire libre en un principio, cerca de la puerta de la muralla de la ciudad para facilitarle a la gente que veía de fuera vender sus productos para no tener que pagar impuestos al ingresar a la ciudad y así fue como se fue popularizando y creciendo para ser hoy un mercado con verduras, frutas, granos, carnes, pescadería y más. Se inauguró oficialmente en 1840 y actualmente es el más grande de Cataluña ya que mide aproximadamente 2600 metros cuadrados y tiene más de 300 puestos de venta.

La Boquería|María Antonieta García R.
Hay tanta variedad de ingredientes en la Boquería que uno no sabe qué escoger.

El nombre viene del pasado del lugar como el convento de monjas carmelitas, Convento de San José que en 1835 se incendió y se les expropio a las monjas para construir el espacio definitivo para el mercado. Se reinauguró con su cubierta metálica en 1914, luego de haber abierto en 1911 la zona de pescaderías. El por qué de su nombre actual de La Boquería parece que tiene muchas versiones pero la más aceptada es la que cuenta que se asocia a la carne vendida por los judíos, carne de cabrito que en catalán es “boc”.

La Boquería|María Antonieta García R.
Carnes y embutidos en la Boquería.

El espacio se restauró por Ramón Cabau en 1984 y en 1987 según una placa que tiene en una de sus columnas con la escultura en relieve del personaje. Actualmente este lugar es paso obligado en Barcelona, es uno de los mercados más antiguos vivo, un lugar de interés cultural sin duda en donde el visitante puede tener una experiencia con sus sentidos del olfato y gusto única. Además de los puestos de venta clásicos, a su alrededor han instalado restaurantes, barras y bares en donde se puede descansar, degustar y comprar la comida más fresca de la ciudad, muchas veces ambientado por músicos callejeros. Siempre está lleno de gente, sobre todo extranjeros y por eso hay tener un poco de paciencia para poder disfrutar de los miles de sabores, colores, productos nuevos y raros que se presentan a la vista, gusto y olfato siendo escenario perfecto para abrir el apetito.

La Boquería|María Antonieta García R.
Entrada del Mercado San José o la Boquería.

Está en la Rambla, 91. Abierto de lunes a sábado de 8 a 20:30.

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