¿Qué es la cartomancia?

La necesidad de control, la curiosidad o la desorientación espiritual hicieron que las artes adivinatorias tomaran fuerza desde hace muchos años en todos los niveles de la sociedad. Los métodos varían según el oráculo o método utilizado, pero uno de los más conocidos es el de la cartomancia que es la adivinación usando cartas o naipes como la baraja española, el naipe francés o el Tarot (aunque este se enfoca más en el conocimiento personal y no tanto en la predicción de eventos futuros). El Tarot reúne las principales alegorías de símbolos arcaicos de varias culturas y edades de la humanidad.

Según la Real Academia Española «arcano» viene del latín arcānus que significa «una cosa secreta, recóndita, reservada» un «secreto muy reservado y de importancia» y «misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer». Curiosamente los orígenes de la cartomancia están plagados de misterios y pocas son las referencias bibliográficas acreditadas sobre estas investigaciones. Si se buscan referencias al tarot realizadas por ocultistas se encontraran muchas relaciones al simbolismo egipcio, la cultura occitana, los cátaros medievales y la cábala judía, pero parece que el tarot que se conoce más hoy, el Tarot de Marsella, data del siglo XIV.

Algunos investigadores atribuyen la distribución del tarot por Europa a los gitanos que venían de la india pero ya estaba instalada la práctica desde el siglo XV en Italia, de manera que no coinciden las fechas. Otros dicen que desde Cicerón se conocen las prácticas adivinatorias con tablas tiradas al azar o asocian la iconografía a la que se usaba en Roma en el culto a Baco (Dionisio para los griegos).[1]

De las varias teorías sobre su origen a mi me resuena más la siguiente: según Paul Foster, en el año mil trescientos, varios sabios se reunieron en la ciudad africana que era centro cultural, comercial y capital de saberes del momento, Fez en Marruecos. Ellos decidieron encriptar varios conceptos esotéricos en algo que asegurara su protección, y qué mejor que un juego popular como la baraja. Paul Foster , fundador de la Escuela de B.O.T.A. (Builders Of The Adytum) cuenta:

«De acuerdo con la tradición oculta, el Tarot fue inventado por un grupo de sabios que acostumbraban reunirse en la ciudad de Fez, en Marruecos, el cual después de la destrucción de la Gran Biblioteca de Alejandría llegó a ser un importante centro de estudio. Había allí una universidad que atraía estudiantes de todas partes del mundo. Y a esta antigua capital de la cultura vinieron ciertos miembros de una Hermandad de hombres iluminados quienes efectuaban conferencias en las cuales intercambiaban puntos de vista, comparaban sus más recientes descubrimientos y discutían las conclusiones filosóficas indicadas por tales descubrimientos. Pero uno de los más serios obstáculos en la vía del libre intercambio de ideas era la barrera de los diferentes lenguajes, porque debe de recordarse que aquellos hombres venían de diversas partes del globo y estaban impedidos naturalmente por diferencias en su terminología filosófica. Así es que decidieron incorporar lo más importante de sus doctrinas en un libro de figuras, cuyas combinaciones dependieran de las armonías ocultas de los números. Y como armazón para su invento, los sabios eligieron el sistema simple de los números y las letras proporcionado por la Cábala, o Sabiduría Secreta de Israel. Por lo tanto, para comprender completamente el Tarot y hacer mejor uso de él, es necesario entender la Cábala, aunque tal preparación no es un requisito necesario para el estudiante que apenas inicia en el estudio del Tarot.» Foster Case, Paul:  “Highlights of Tarot”, 13a Edición. Builders of the Adytum. Estados Unidos, 1989.

Sea cual sea el origen lo que nos importa hoy día es que cada carta tiene un significado y quien las interpreta utiliza su intuición para complementar o descifrar el mensaje que viene de sí mismo o de algo más si así lo cree. Este mensaje depende del orden, disposición y significado en solitario y combinado de esas cartas. En el Tarot de uso más extendido (pues hay casi ochocientos tarots distintos), hay veintidós Arcanos Mayores que son los triunfos, y cincuenta y seis cartas que componen los Arcanos Menores y tienen obvias correspondencias con las cartas de la baraja española. De éstas últimas las más extendidas y conocidas son las que representan cuatro palos que se asociaban a los niveles sociales que había en la época medieval: las espadas (caballeros y nobles), los bastos (campesinos), las copas (sacerdotes) y oros (comerciantes) y los personajes de la corte,  la sota el rey y la reina de cada palo.

En cualquier Tarot o baraja todo funciona de la misma manera; se tiran las cartas y el brujo[2] o intérprete descifra los símbolos. En palabras simples, guía al consultante, le da la respuesta a una pregunta o le muestra las señales que el vaticinio parece apuntar, el resultado más factible al momento. Por eso lo oráculos no dicen verdades absolutas, solamente dan o reflejan mensajes de nuestro subconsciente que pueden ayudarnos a construir de la mejor manera nuestra vida.

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[2] “El origen detrás de la lectura de cartas”. El Siglo Durango. Marzo de 2011. Fuente: http://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/303920.el-origen-detras-de-la-lectura-de-cartas.html Revisado, diciembre 2017.