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El nuevo año chino en Barcelona

En Cataluña sobresale la comunidad China por ser una de las más numerosas y tiene largos años de tradición en la ciudad. Por eso, su Nuevo Año Chino es siempre celebrado y pueden participar todos los habitantes y turistas que corran con la suerte de encontrar en el camino el desfile o programen su participación.

Un gran desfile chino recorre las principales de Barcelona. Esto y las actividades paralelas y eventos culturales en varias ciudades hacen parte de la celebración. El año nuevo chino se celebra el veintiocho de enero pero en Barcelona por lo general las celebraciones se hacen desde el ocho de febrero y se extienden las actividades hasta diez días. En el desfile se ven máscaras y títeres de leones, dragones, diablos catalanes, bailarines, deportistas e incluso castellers catalanes. Este año el desfile termino en el Arco del Triunfo y todo fue organizado por la comunidad china en Cataluña y el apoyo del Ayuntamiento.

Año nuevo chino|María Antonieta García R.
Desfile del año nuevo chino en Barcelona.

El año nuevo chino o Fiesta de la Primavera, coincide con el calendario lunar y como se vincula al zodiaco chino, en el 2016 se dedicó al mono y el nuevo año 2017 corresponde al gallo. Esto supone que el año tiene las características de ese “signo”, por lo cual el 2016 estuvo lleno de cambios, pérdidas y lecciones el del gallo está asociado a construir y fortalecer relaciones con parejas, compañeros o familiares. El elemento del año del gallo es metal por eso las personas deben ser cuidadosas este año con el dinero y las posesiones. La excepción es para aquellos que según el horóscopo chino sean del año del búfalo, serpiente o dragón ya que tendrán un año muy positivo en estos aspectos. Se recomienda la cautela y la planeación cuidadosa de proyectos ya que se favorece la energía intelectual y no la improvisación o especulación. En cuanto a los viajes se recomienda emprender viajes hacia el este y/o al sur.

La celebración va de la mano con varias actividades importantes para los supersticiosos entre las que se encuentran la limpieza exhaustiva de la casa con escobas viejas que después se tiran a la basura, uso de ropa y decoraciones de color rojo, comer en abundancia y esconder cuchillos y tijeras que atraen la mala suerte.

Año nuevo chino|María Antonieta García R.
Desfile del año nuevo chino en Barcelona.

Para las personas que no pueden viajar a China a vivir esta gran celebración, vivirla en Barcelona es un lujo y una gran oportunidad para tener un acercamiento cultural. Es recomendable estar atento a la programación de eventos del Ayuntamiento de Barcelona para saber en qué fecha exactamente se celebrará en este 2017. Ver los bailes tradicionales y las demostraciones de artes marciales es un placer para los sentidos, están llenos de color y los chinos por esos días son más generosos que siempre en sonrisas.

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Buena suerte en el desierto de la Tatacoa

3º13′ de Latitud Norte y 75º10′ de Longitud Oeste, cerca del Ecuador terrestre. El mejor lugar para ver estrellas pues no hay contaminación lumínica ni auditiva en una gran extensión. Pocos saben que Colombia tiene todos los climas y escenarios naturales posibles, incluidos los desiertos y cañones.

El desierto de la Tatacoa.

       Entre los destinos áridos del país sobresalen la Guajira y el desierto de la Tatacoa, este último en el Huila, cerca de Neiva. El desierto tiene dos zonas: una gris que llaman Los Hoyos y otra ocre que llaman Cuzco por su parecido con las montañas peruanas. El ‘conquistador’ español que llegó a ver ese valle lo bautizó “El valle de las tristezas” y luego se asoció a las serpientes venenosas que allí abundan, como la Tatacoa y cambio su nombre de nuevo. Las serpientes no se olvidaron ya que un dicho popular dice que cuando alguien esta muy malgeniado está tan bravo como una tatacoa.

Desierto de la Tatacoa | María Antonieta García R.

        Luego de ir a San Agustín llegué al desierto y me quedé en una posada, los campesinos que viven allí alquilan habitaciones o zonas de camping por módicos precios y sencillas condiciones. Además ofrecen comida tengan restaurante o no y en especial el cabrito asado resulta un plato exquisito. Muchos van también a buscar fósiles de dinosaurios. Solo me quedé dos días y una noche pero es un lugar para disfrutar varios días pues es fascinante. El día que llegué, una nube densa cubría el cielo y empecé a temer que no podría ver ninguna estrella. A las siete de la noche fui al observatorio astronómico que hay allá y me lo confirmaron, las condiciones no eran adecuadas y no se vería ni la luna.

        Luego de una charla con un astrónomo en la que nos hizo “imaginar” las constelaciones que habríamos podido ver, volví a la posada resuelta a volver otro día pues valía la pena el viaje y era evidente que las estrellas se debían ver increíbles desde ahí. En medio de camino comenzó a llover. No lo podía creer, la gente corría a esconderse, otra se quedaba bajo la lluvia y se escuchó una especie de algarabía. Los campesinos sacaban tinajas, baldes, cocas, telas, lo que fuera para recoger agua; fue un aguacero rápido y abundante.

Desierto de la Tatacoa|María Antonieta García
Cactus florecido en el desierto de la Tatacoa.

     No se sabe cuándo algo pasa por buena o mala suerte, en este caso estaba un poco confundida. Había viajado de muy lejos para vivir mi experiencia soñada y la había perdido por cuenta de la a veces impredecible naturaleza. Cuando me quejé con el dueño del albergue por mi decepción me contó que hacía seis meses no caía una gota de agua. Me disculpé, como siempre la ignorancia y el egoísmo humano por delante. La lluvia en el desierto es un signo incuestionable de buena suerte. ¡No me había dado cuenta que era lo mejor que les había podido pasar en mucho tiempo! Las plantas al otro día lo confirmaron: olía a arena mojada, el aire estaba limpio y era reconfortante la frescura del ambiente. Además, se alcanzaban a distinguir algunos retoños de flores hermosos entre los fósiles impasibles.

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Encuentros en Chiapas: Palenque y Yaxchilán

Palenque

Estaba en Chiapas, México, en medio de la selva cerca de Guatemala. No tenía Internet, mi celular era arcaico y había llegado tras diecisiete horas en bus desde Puebla. Nadie sabía dónde estaba, ni yo. Llegué por inercia y varias veces me pregunté qué demonios hacía ahí, confundida y feliz.

    Por medio de la plataforma Couchsurfing contacté a quien me recibiría en su casa, una plataforma de madera con techo de palmeras. Desde el terminal de Villahermosa llegué a Palenque y así a la casa en el árbol de Raúl, el único Couchsurfer de la zona en esos días. Se asomó un hombre de dos metros, musculoso, trigueño, con pelo negro largo, un collar de calaveras negras y desnudo. Podría afirmar que le vi los dientes filudos. Se tapaba con una pequeña toalla así que supuse que al menos tenía algo de pudor, pero sentí que estaba en presencia del mismísimo Machete. Me mostró la colchoneta donde yo dormiría y estaba sucia con tres gatos medio salvajes encima, así que le dije que le agradecía pero me quedaría en un hostal, el Jungle Palace estaba al lado. Me miró despectivamente y me dijo que era evidente que yo era una chica fresa, estaba muy bravo por mi desprecio, discutimos hasta que me fui, me sentí fatal.

Palenque|María Antonieta García R.
Jungle Palace, en Palenque.

    La noche siguiente, en mi cabaña perfectamente organizada pensé que era efectivamente una fresa solitaria y que debía hacer algo al respecto. Fui con unos bocadillos colombianos −siempre se deben llevar bocadillos de emergencia− a la casa de “Machete”. Le pedí disculpas y le dije que lo invitaba a tomar algo, me respondió: “los jaguares somos así, agresivos pero nobles, tú también lo eres. Bienvenida. Nos vamos a dar un paseo.” No sé de donde sacó lo que quedaba de un Volkswagen blanco, descapotado, con un perro más grande que él en la silla de atrás. Para encender el carro tuvimos que empujarlo y correr a subirnos. Yo no podía creer y moría de risa y nervios, iba con desconocido en un carro destartalado por la mitad de la jungla a toda velocidad con rumbo incierto. Frenó en seco frente a lo que parecía un hotel y salió una chica rusa y ahora éramos tres en la carrera desenfrenada por entre las ramas.

     Resultó ser una noche divertidísima hasta que le dije que me prestara el baño y me entregó una linterna de cabeza. Me dijo “ahí tienes el baño” y señaló los árboles (la casa no tenía paredes). Ni por error me iba a meter en la noche ahí, menos cuando la selva es lo más activo del mundo cuando oscurece. Mi naturaleza frutal salió a flote y entre risas me despedí pues iría al cómodo baño de mi cabaña. No me acuerdo de todas las historias que me contaron sobre los Mayas, pues ambos eran guías turísticos de Palenque, pero fue una de mis mejores noches en México. Además me sirvió para relajarme, confiar y confirmar que uno es el único que decide cómo tomar la vida, si como víctima o como jaguar.

Palenque|María Antonieta García R.
Yacimiento arqueológico maya en Palenque.

     El día siguiente fui al parque arqueológico de Palenque. Es un lugar mágico en todo el sentido de la palabra, sofocante por la humedad, pero absolutamente hermoso. Las ruinas están muy bien conservadas, las pirámides y las escalinatas te hacen viajar al pasado e imaginar que estás viviendo allí, que eres parte de algo más poderoso. Siempre he sentido orgullo por tener sangre indígena, los colombianos tenemos todas las sangres. Sentí vanidad de ser americana, de ser hermana de este gran país. En Colombia nuestros indígenas no dejaron grandes monumentos, su legado fue espiritual, así que uno se maravilla cuando ve ruinas como estas.

Palenque|María Antonieta García R.
Yacimiento arqueológico maya en Palenque.

Yaxchilán

Raúl y su amiga rusa me recomendaron ir al sitio más increíble que he visitado en mi vida, Yaxchilán. Un santuario de ceibas y ruinas mayas al que se llega luego de unas horas en bus y dos en lancha adentro del río Usumacinta. Allí y desde antes de partir, mis miedos instintivos se dispararon, pero mi valentía también. Desperté y después de quitarme las cucarachas que caminaban por mi cuerpo con calma, tuve que bañarme a las cuatro de la mañana. No por esas dos cosas digo que fui valiente, aunque también,  sino por lo que sigue: los monos aulladores parecían estar justo encima de mi cabaña y sus gritos son aterradores, amo los animales pero estos micos me generaron miedo. Me bañé pegada a la pared porque frente a mi había una ventana de rejas, pensaba que aparecerían en ella y estirarían sus garras y me matarían. No son agresivos, la loca era yo. Tomé mi navaja y una linterna, el sombrero de Indiana Jones y fui rumbo al punto de encuentro entre la oscuridad. Estaba dispuesta a asesinar a cualquier simio que se me apareciera en el camino, así midiera lo mismo que yo, metro y medio. Comprobé que no era la única aterrada pues los otros seis personajes que irían conmigo al tour llegaron pálidos. Pensé que no tenía con quien reírme de mis aventuras en solitario pero que al estar sola me obligaba a ser capaz de muchas cosas que de otra manera no habría ensayado hacer.

Yaxchilán|María Antonieta García R.
Río Usumacinta, rumbo a Yaxchilan en México.

     El viaje fue hermoso, el río es inmenso, se parece al Amazonas. Llegamos a Yaxchilán y el chico del tour nos dijo “disfruten, vuelvo en unas tres horas, cuidado con el jaguar que dicen vive entre los templos”. Sonriendo se alejó en la lancha y nosotros pasamos saliva. Entre en uno, estaba completamente oscuro, prendí la linterna y como en una película de terror alumbre a Drácula. Un murciélago de unos setenta centímetros de longitud colgaba frente a mí. Me sorprendió de nuevo la tranquilidad con que tomé el descubrimiento. Usas la cabeza y sobrevives sí o sí, no hay nadie que te defienda de cucarachas o dráculas. La chica que estaba detrás mío cuando lo vio comenzó a gritar y el animal se movió, casi muero. Le dije a la mujer “cálmate, no hace nada y si sigues gritando lo vas a despertar”. Increíble, yo era un Maestro Shaolín y me había enfrentado con éxito a esa bestia. Hablo del murciélago.

     En Yaxchilán, que traduce en maya piedras verdes, duermen los muertos bajo las ceibas. Me senté bajo una de ellas a meditar, cuando abrí los ojos llovían pequeñas flores blancas y amarillas. Ahí ya no era Maestro Shaolín, era el mismísimo Buda presenciando una maravilla de la naturaleza. A uno de los templos no entre, sentí que no debía, que no me era permitido. Conectarse con la intuición es otra de las cosas que pasan cuando se viaja solo y hay que saber obedecer.

Yaxchilán|María Antonieta García R.
Sitio arqueológico maya de Yaxchilán en México.

     Al regreso, después de parar en Bonampak y admirar la verdadera Capilla Sixtina Maya, tuve otro regalo. Me habían contado sobre un pájaro que se llama quetzal, el de las plumas verdes y azules del tocado de los sacerdotes y reyes indígenas. De sus plumas era la serpiente del dios Kukulkán. Es un ave sagrada para Aztecas y Mayas que simboliza la libertad y está en peligro de extinción. Se reconoce porque tiene las plumas de la cola muy largas y una cresta que, yo diría, es un poco punk. Cual sería mi sorpresa cuando vi por la ventana de la camioneta un quetzal volando, a nuestra velocidad. Dicen que se quedó mudo tras la conquista española y volverá a cantar cuando la tierra sea libre. Creo que no sólo al quetzal le ha pasado algo así alguna vez y espero que vuelva a cantar.